El 2009 ha sido un año histórico a nivel mundial por el
duro golpe a la economía en general, y en donde tanto empresas como todo tipo de
organizaciones han tenido que recurrir a nuevas recetas para sobrevivir.
Y como en toda crisis siempre surgen oportunidades, en
la tormenta que afloró en la industria del software, el Cloud Computing se
fortaleció basándose en ofrecer una oportunidad para las empresas de obtener
soluciones a bajo costo –técnicamente, en el corto plazo- y para prepararse
tecnológicamente para enfrentar escenarios inhóspitos y optimizar su
productividad. Así es como las aplicaciones “en la nube de internet” pasaron a
ser las vedettes del 2009 y el CRM On Demand entró en una etapa de esplendor.
El riesgo para toda empresa en estos períodos es caer en
la “avalancha de la moda” y pensar en una herramienta totalmente administrada
por sus propietarios/desarrolladores sólo por el hecho de que “todo el mundo la
está utilizando”.
En el caso del CRM On Demand, si bien para muchas
empresas es fácil delegar la administración de este tipo de sistemas a quienes
lo desarrollan ya que generalmente no cuentan con equipos especializados; el
problema es que se vuelve SIMPLE y ESTÁNDAR por lo que luego cada cliente tiene
que vérselas para que el sistema se adapte a la complejidad de sus procesos de
negocio, refleje de manera completa la forma en que su empresa trabaja y, por
sobre todo, que ayude a que su empresa y su forma de llevar adelante su negocio
sean únicos en el mercado. Por lo general, resulta ser al revés: las empresas
terminan haciendo los esfuerzos por adaptarse al sistema que implementan.
El nuevo escenario económico requiere que las empresas
se exijan cada vez más en sus objetivos de rendimiento. No hay margen para que
las compañías bajen o relajen su productividad. Y el CRM es un sistema crítico a
la hora de impactar en la rentabilidad de las organizaciones. Por eso es que,
una cosa es utilizar una aplicación en la nube de internet que no es crítica
para la empresa. Distinto es delegar la administración de una herramienta que es
clave para la estrategia de negocios de una compañía, al igual que no exigirle a
la herramienta las cualidades de flexibilidad y capacidad de integración.
Flexibilidad para que se adapte a los procesos únicos de negocios que actúan
como diferenciadores competitivos para nuestra empresa en el mercado, y
capacidad de integración para que la información corra naturalmente por
todos los sistemas y áreas de nuestra organización y se pueda generar la famosa
visión de 360° de los clientes.
Para este 2010, nuestro deseo es que puedan optar por
una solución en la nube o instalada localmente, pero que esa elección la hagan
con los pies en la tierra.
Felices Fiestas!