Editorial
Plantar un árbol, escribir
un libro, implementar un CRM
En CMT Latin America amamos lo que hacemos y por lo
tanto vemos cada proyecto como a un hijo propio.
Aunque también a nuestros clientes y prospectos les
aconsejamos que entiendan al CRM como un ser vivo, y a un plan de implementación
de esta tecnología como una vida por traer al mundo corporativo y de la cual hay
que ocuparse y orientar para asegurarnos que esta incorporación alcance los
mayores logros posibles.
Al CRM, como a un hijo, hay que concebirlo, parirlo,
alimentarlo, ayudar a su crecimiento, acompañar su evolución, corregir sus
desvíos, mantenerlo saludable…
A diferencia de las personas, el CRM puede ser eterno,
evolucionar tecnológicamente y reinventarse. Pero si se lo abandona, sin dudas
habrá de envejecer y morir.
El sistema de customer relationship management como
solución tecnológica fruto de una estrategia de orientación al cliente se
incorpora al resto de la organización, la modifica y a su vez cambia a medida
que la organización evoluciona en su mercado.
Para su concepción, así como en la familia la decisión
se toma pensando en que el núcleo familiar se verá modificado y debe estar
preparado para encarar esta nueva etapa de vida, en una organización hay que
entender que no es sólo incorporar tecnología, sino que debe responder a una
estrategia y que la organización entera deberá orientarse al cliente para que el
CRM se desarrolle adecuadamente.
Así como durante el embarazo se prepara la casa y a los
integrantes del hogar para recibir al nuevo miembro, darle un espacio y
visualizar las expectativas hacia él; de igual manera durante el proyecto se van
planificando los alcances, qué lugar ocupará en la organización, qué objetivos
vendrá a cumplir, y se preparan las áreas implicadas.
El parto es crucial, en él todo lo proyectado se vuelve
realidad. Como en la vida, es uno de los momentos más críticos donde se corren
los mayores riesgos. El lanzamiento en productivo es el momento en el cual todas
las expectativas se bajan a tierra y se palpa en concreto todo lo planificado.
Una vez incorporado a la vida de la organización, se
debe cuidar que el CRM vaya evolucionando, creciendo o cumpliendo sus etapas de
crecimiento. Tal vez un proyecto que se inició en el área de servicio al
cliente, va tomando forma al extenderse hacia áreas de marketing y ventas. Una
solución que alcanzaba únicamente la administración del pipeline de ventas se
amplía hacia la automatización de generación de demanda y gestión de
interesados.
Y el final? Así como la naturaleza del ser vivo es
aferrarse a su existencia y adaptarse al medio para subsistir, el CRM
evolucionará, migrará y se adaptará a las cambiantes circunstancias.. A
diferencia de nosotros, su esperanza de vida no tiene fecha estipulada sino que
depende de la organización que lo alberga y de las personas que sostengan el
proyecto.
Lo importante es entender que es algo a quien se deberán
dedicar recursos humanos, de tiempo y materiales, acompañarlo en su evolución y
saber que nos acompañará y que, cumpliendo en mayor o menor medida nuestras
expectativas, es algo que cambiará nuestra forma de vida y que siempre nos dará
el mejor de los réditos.
Al CRM, como a un hijo, siempre es mejor tenerlo que no
tenerlo y siempre nos hará mejor que los que no lo tienen…
Daniel
Altomonte
Padre de cuatro hijos y más de cincuenta proyectos…